NUESTRAS 10 RAZONES PARA VIAJAR A ÁFRICA

· El retorno al orígen. ·

El tipo de viaje que nos gusta hacer es un viaje que nos pueda sorprender (sin grupos, sin itinerarios predeterminados, sin prisa) y con lo justo, en cuanto a ropa y pertenencias se refiere. A continuación te cuento las razones por las que nos gusta viajar a África, espero que en ellas encuentres tus propias razones y te animes a viajar al continente desconocido.

  1. Para vivir las siguientes experiencias, que sólo podrás experimentar en África.
  • Ser perseguido por una elefanta porque me he acercado demasiado a su cría, darme un masaje en las Cataratas de Karguifela o acostarme sobre un cocodrilo que se está comiendo una gallina (Burkina Faso, 1996)
  • Ver País Dogon (Mali, 1997).
  • Comer tajín de cordero, participar de la actividad de la plaza Jama el Fna y perderme en el Atlas (Marruecos 2000 y 2017).
  • Recorrer Gambia en transporte local y disfrutar de una isla sin coches , Ginak Island,(Gambia 2002)
  • Sentir el calor sofocante al entrar en las pirámides de Giza (Egipto 2003).
  • Ver a los big five una y otra vez, ir de caza con arco y flecha con los Hatzabe, los últimos bosquimanos de Tanzania (Tanzania 2007).
  • Conducir mi propio todoterreno por el desierto del Kalahari, ver desde un utraligero las Cataratas Victoria, hacer rafting en el río Zambeze, el río comercial de mayor nivel de mundo, estar tan cerca de un rinoceronte que se me corte la respiración (Botswana 2009).
  • Ascender una montaña en la selva, abriendo camino a machete, para ver a las crías de gorila de montaña jugar entre las ramas y quedarme paralizada porque un espalda plateada se golpea el pecho ante mi (Uganda y Ruanda 2010).
  • Como puedes ver, regresamos a África, antes sin hijos y ahora con ellos.
  1. Para vivir.

Para nosotros el objetivo principal de cualquier viaje, es sentirnos vivos y disfrutar. Vivir experiencias que nos ayudan a entender el mundo y a entender la vida, de manera que después de cada viaje, podemos ver nuestra vida con una visión más amplia.  Cualquier viaje a África (en el que comparto con  gente local y en el que reducimos nuestras comodidades, tomamos conciencia de lo que realmente necesitamos para disfrutar de la vida, es decir, muy pocas cosas materiales, mucha tranquilidad y gente con la que compartirlo.

Cuánto más viajo, más me doy cuenta de que mi cultura no es un modelo a imitar por el resto del mundo. Viajando a África he perdido el afán colonizador, es decir, esa intención de comparar mi cultura y mi manera de vivir con la de ellos, y sobretodo desde un punto de vista en el que se pretende enseñar a la gente local, cuál es la mejor manera de vivir y hacer las cosas. He descubierto que en África, la gente tiene muchos motivos para ser felices y a veces pienso, que cada familia africana podría apadrinar a un blanco, para ayudarnos a recuperar la hospitalidad, la generosidad, las habilidades sociales, la alegría, el gusto por la música, la capacidad para vivir tan sólo el presente y un sinfín de virtudes que ellos tienen y que nuestra cómoda sociedad ha perdido, por cambiar el ser por el tener. Ahora que viajamos en familia me encanta que mis hijos puedan aprender que  la gente es amable, y yo disfruto viendo el mundo a través de sus ojos. La curiosidad e inocencia infantil no entiende del color de la piel, de clases, no valora a las personas por lo que tienen, sino por lo que dan.

  1. Disfrutar la inmensidad de los paisajes.

África, nos brinda la oportunidad de observar la naturaleza hasta donde nuestra vista alcanza, sin encontrar edificios que nos lo impidan. Disfruto  muchos de los espacios abiertos y con el transcurrir de los días cada vez  tengo una sensación de libertad inigualable.

  1. Sentir y ver el sol, los baobabs y los animales.

Unos amaneceres y unas puestas de sol que no podemos olvidar. Este continente nos permite sentirnos parte de la naturaleza. Me despierto cuando el sol inunda el mundo con su luz y me voy a la cama cuando el sol desaparece, sin porstergarlo, sin ir a dormir tarde, porque un sin fin de distracciones, me mantienen ocupada con actividades menos importantes que mi descanso. Una vez más, tener menos en ocasiones es más. En este caso no tener electricidad, ayuda.

Puedo ver árboles gigantes y milenarios que parecen estar al revés, con sus raíces apuntando hacia el cielo.

Disfruto de animales y escenas que me transportan a otro tiempo, y no tengo que imaginarme como era el mundo antes de que el ser humano lo modificara, sino que puedo ver el mundo, sin retoques.

5. Vivir aquí y ahora.

El escaso desarrollo económico de algunas poblaciones africanas, tiene algunas ventajas. Encuentro gente trabajando para cubrir las necesidades básicas de su familia durante el mes presente. No piensan en la hipoteca o en la jubilación. Cuánto mayor sea el periodo futuro que deseas controlar, mayor será el número de preocupaciones que vivirás en el presente. No tienen que pensar en qué ponerse el sábado por la noche, si el pantalón gris combina con la camisa azul, si tu pelo es demasiado liso o rizado y si debes comprar mil productos o tratamientos para que tu pelo sea justo lo contrario de lo que es….

  1. Comenzar a percibir el tiempo de una forma diferente.

En África el tiempo no está tan íntimamente ligado a la producción de dinero, por lo que la gente puede permitirse disfrutar de manera tranquila y pausada de su propio tiempo, de su propia vida. Así lo demuestran sus eternos saludos, en los que se besan más de una vez, se agarran de las manos, permanecen entrelazados mucho tiempo y se permiten preguntar por cada uno de los miembros de la familia de la persona a la que saludan. En Europa, donde nos parece que el móvil o el ordenador van lentos cuando tarda más de dos segundos en ejecutar la orden que le hemos dado, nos parece insólito tener que esperar horas o incluso hasta el día siguiente para que un transporte público salga, ya que no existe horario de salida, el transporte saldrá cuando estén cubiertas todas las plazas. También te sorprenderá ver a un camarero o cocinero relajado aunque estés esperando a que te sirvan y así una infinidad de situaciones que me han enseñado a esperar, y sobretodo a eliminar la connotación negativa de la espera.

  1. Comprobar la felicidad que expresan sus gentes.

No paro de ver personas mostrando sus blancas sonrisas.  Me planteo cómo es posible si no tiene una vida llena de comodidades, no tienen una casa grande, no tienen un coche, no tienen, no tienen, no tienen… y entonces, he llegado a la siguiente conclusión:

  • Una vida en la que sus expectativas se cumplen, por ello son felices (salud para ti y tu

familia, muchos hijos que te ayuden y te hagan compañía, comer cada día y un lugar en el que vivir). Cuando tus expectativas de vida son simples y no se basan en acumular cosas es más sencillo que esas expectativas sean cumplidas y se correspondan con lo que vives. El resultado es la satisfacción y el bienestar.

  • Unas familias enormes que a su vez pertenecen a comunidades en las que todos se

conocen (comparten su vida con mucha gente, pertenecen a grupos de relación reales, no a mil grupos de wassap cuyos componentes no se ve en años).

  • Tienen la suerte de disfrutar del silencio que hay en el mundo cuando eliminas el

ruido de los coches, la música acelerada de los centros comerciales, que te invitan a comprar al mismo ritmo, el sonido incesante de los mil grupos de wassap en los que te han metido, el sonido continuo de una televisión que nadie está viendo…

  • Tienen el sonido de la naturaleza. Viven en la naturaleza. Diariamente pueden oír a los

pájaros, elefantes, hipopótamos, leones, ríos, cascadas, el mar…

  • Tienen un sentido del trabajo colaborativo , que a nosotros nos parece algo tan

innovador. Hermanas que cargan y cuidan de los hermanos más pequeños, mujeres que se agrupan y se casan con el mismo hombre para repartirse el trabajo ( no quiero decir, que no sea machista éste hecho), comunidades que cuidan de los niños que juegan en las calles y adultos que pueden permitirse corregir a los niños, sin temor a que los padres les digan que no son nadie para educar a sus hijos, utilización del trueque, coches que recogen a vecinos y no vecinos para llevarlos a sus destinos.

  1. Podemos desintoxicarnos de la tecnología.

En un viaje libre y por tu cuenta a África, en el que me he alojado de manera cercana a la gente local, sin acceso a internet, he podido llevar a cabo un proceso de desintoxicación de la tecnología y me doy cuenta de todo el tiempo que dispongo para lo verdaderamente importante, estar presente.

  1. Cuando viajamos a África, reducimos el consumo de azúcar.

Para mi es muy importante este punto. Si viajas como nosotros, a lugares inóspitos, con tu propio vehículo o con transporte local y comes comida cocinada por ti mismo o comida local, probablemente te ocurra lo mismo, porque el azúcar no forma parte de la dieta africana. Cuando llevamos dos semanas eliminando todo el exceso de azúcares que consumo aquí, siento que mi ritmo se apacigua y cada vez estoy más relajada.

  1. Reducir mis necesidades. Viajar con lo justo.

Viajar con una mochila, me permite darme cuenta que no necesito casi nada para vivir, y entonces tomo conciencia de cuáles son mis necesidades reales y cuáles son las necesidades creadas por la industria y la sociedad de consumo. Al llegar a casa, valoro mil cosas de las que antes no eras consciente como el agua potable y corriente, la luz, la nevera, el inodoro, la cama, la limpieza. Un sinfín de cosas que me ayudan a descubrir lo afortunada que soy y lo obligada que estoy a ser feliz.

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